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Formulación de preguntas: Desarrollando Habilidades de Pensamiento Científico en la Escuela.

Por Maria Isabel Rivas 23 jul 2025 67 min

Este webinar aborda la importancia de la formulación de preguntas para desarrollar habilidades de pensamiento científico en estudiantes. Ofrece estrategias para que los docentes fomenten la curiosidad, el pensamiento crítico y la participación activa en el aula, fortaleciendo la capacidad de los estudiantes para indagar y aprender de manera significativa.

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[00:30]Transformar el sistema educativo es esencial e inaplazable para preparar a nuestros jóvenes ante las demandas de la cuarta revolución industrial. Más del 55% de los estudiantes no adquieren competencias necesarias para afrontar los retos del siglo XXI. Esto reduce sus oportunidades laborales y su capacidad de adaptarse en un mundo en constante cambio. Según el Foro Económico Mundial, el 85% de los empleados futuros requerirán habilidades como pensamiento crítico, resolución de problemas y competencias digitales. Al mismo tiempo, los docentes dedican gran parte de su tiempo a tareas administrativas y evaluativas, lo que obstaculiza la innovación pedagógica. Edu-Teca-Lab es más que una plataforma tecnológica. Es un ecosistema que integra inteligencia artificial y pedagogía innovadora para empoderar a docentes y estudiantes. Su misión es clara, crear experiencias de aprendizaje dinámicas, inclusivas y personalizadas, que desarrollen las competencias necesarias para el futuro. Desde su lanzamiento en abril de 2023, más de 220.000 docentes en 22 países han generado más de 650.000 recursos educativos, impactando a más de 18 millones de estudiantes. Nuestros docentes manifiestan un aumento del 35% en la motivación estudiantil y un fortalecimiento significativo en habilidades críticas y digitales. Edu-Teca-Lab proporciona un enfoque práctico que empodera a los docentes a innovar en su labor educativa. Permite diseñar planes de clase personalizados fundamentados en metodologías activas, aumentando la autonomía, el pensamiento crítico y la creatividad en los estudiantes. Transforma el contenido tradicional en experiencias gamificadas que potencian la colaboración y el compromiso de los alumnos. Además, facilita la creación de evaluaciones objetivas y formativas apoyadas por la inteligencia artificial y

[02:20]ofrece retroalimentación personalizada que guía el aprendizaje continuo, promoviendo mejoras significativas en el proceso educativo. Estas herramientas optimizan el tiempo de los docentes, transformando las aulas en espacios de aprendizaje activo y significativo. Más del 73% de los docentes han reportado mejoras significativas en la organización de sus clases, mientras que un 48% destaca avances en la calidad y objetividad de sus evaluaciones. Además, fomentamos la equidad educativa mediante más de 100.000 actividades diseñadas con recomendaciones específicas en diversidad, equidad e inclusión, garantizando un acceso más justo y adaptado a las necesidades de todos los estudiantes. Reconocemos a los docentes como pilares de la transformación educativa. EdutecaLab les brinda herramientas para innovar, planificar y desarrollar habilidades del siglo XXI, liberándolos de tareas administrativas que puedan inspirar y guiar a sus estudiantes. Los estudiantes son el centro de nuestra misión. Creemos en su capacidad de moldear un futuro cuando cuentan con las herramientas adecuadas. Promovemos competencias esenciales, preparándolos como líderes y agentes de cambio en un mundo de constante evolución.

[03:21]Planeamos llegar a un millón de docentes en los próximos dos años, impactando millones de estudiantes. Esto permitirá cerrar brechas de desigualdad, fortalecer habilidades digitales y preparar nuestras comunidades para los retos del siglo XXI. EdutecaLab es una oportunidad única para escalar a nuestra solución, crear alianzas estratégicas y transformar vidas. Juntos, podemos construir un sistema educativo que libere el potencial humano y reduzca la desigualdad en América Latina.

[04:15]Hola, muy buena tarde para quienes se conectan el día de hoy al sexto webinar del año 2020. Les habla Juan Carlos López García, editor del portal Eduteca. Hoy saludamos a quienes se conectan desde Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y desde varias ciudades de Colombia, Cali, Medellín, Bogotá, Palmira. Por favor, recuerden suscribirse en el canal de Eduteca en YouTube, activando la campanita para recibir notificaciones de nuestros próximos seminarios y eventos. El día de hoy vamos a tener un tema supremamente importante, el de las preguntas. Y es que en el corazón de cada descubrimiento científico, en la mente de cada innovadora, encontramos una herramienta que resulta fundamental, y es la capacidad para formular la pregunta correcta en el momento correcto. Pero el asunto es cómo podemos cultivar esa habilidad esencial desde la infancia y especialmente en el sistema educativo, transformando esa curiosidad natural de niños y niñas en un riguroso pensamiento científico. Esa es la pregunta que vamos a abordar hoy. Y para explorar esa conexión, esa intersección entre educación y ciencia, tenemos el honor de contar hoy con una invitada de lujo, muy de esta casa, muy querida de esta casa, que siempre está dispuesta a participar en nuestros espacios, y es la doctora María Isabel Rivas. Ella tiene una trayectoria impecable entre investigación y trabajo de aula, es bióloga marina, doctora en ciencias naturales, conoce como nadie el poder de la indagación de primera mano, y a esta experiencia se suma su profunda vocación pedagógica como especialista en enseñanza de las ciencias y magíster en educación ambiental. Actualmente lidera esta misión de unir educación y ciencias, como coordinadora del programa Pequeños Científicos en la Universidad de Icesi. Este

[07:22]programa fomenta el asombro y el análisis crítico de las nuevas generaciones. Pues, bienvenida María Isabel. Bueno, Juan, muchísimas gracias, muchísimas gracias por esa presentación tan bonita. Es un honor para mí estar acá, es maravilloso hablar de esto que tanto me apasiona, y me encanta pues ver todos estos países conectados, y bueno, a la gente de nuestro bello país también como interesados en este tema. Bueno, como les decía Juan, a ver, yo he estado trabajando desde hace varios años en este tema del desarrollo de habilidades de pensamiento científico, pero del desarrollo como de esta habilidad de lo que yo he llamado preguntar para pensar. Entonces, ¿de dónde surge? Bueno, como todo esto, pues desde hace varios años que venimos investigando sobre las preguntas que se hacen los chicos en la escuela, venimos investigando sobre las preguntas que nosotros como docentes también formulamos en el aula, sobre cómo son esas preguntas, y hemos observado precisamente la importancia que éstas tienen como una habilidad de pensamiento científico. Entonces, todo esto nos ha llevado precisamente a entender que no es fácil formular preguntas, y que por eso se le llama el arte de formular preguntas, y hay gente que ha escrito textos de esta manera, o sea, sobre todo un arte. Entonces, la idea, como lo mencionaba Juan ahora en la presentación, es hablar un poco de esto. Hablar un poco de esto, pero también quiero ser como clara también diciendo que no hay una receta mágica para aprender, pues no quiero decir que ahora pues todo el mundo vaya a decir, no, pues si no hay la receta mágica, pues me voy del webinar, pero si hay unos tips, como unas claves, unas claves que se pueden tener en cuenta y que nos lleven a ser más eficientes, no solo como docentes formulando preguntas, sino ayudando a

[10:10]nuestros estudiantes a que formulen pues lo que nosotros llamamos buenas preguntas en el aula. Entonces, de esta manera, pues vamos a arrancar, y quiero que le presten mucha atención a esta frase que dice preguntar para pensar, porque ese preguntar para pensar, pues voy a ser como muy insistente en eso. Entonces, arranquemos. ¿Por qué hablamos de preguntas? O sea, todo, hay una afirmación que dicen por ahí que todo parte de una buena pregunta. Esta afirmación es como mucho más profunda realmente de lo que parece. O sea, preguntar no solo es como una herramienta cognitiva, sino que preguntar es el primer acto de curiosidad, o sea, es el punto de partida real del conocimiento. O sea, desde que nacemos, incluso antes de hablar, el mundo se comienza a explorar a través de las dudas que se tienen. Y cuando nosotros miramos a los, observamos a los bebés, cuando un bebé mira fijamente una luz, cuando se sorprende ante un nuevo sonido, cuando extiende la mano para alcanzar algo desconocido, está en esencia cuestionándose, o sea, cuestionándose, como formulando preguntas. Entonces, preguntar es el motor de algo que hablamos mucho de un tiempo para acá, y es el tema del pensamiento crítico, el pensamiento creativo.

[12:05]Entonces, cuando nosotros nos atrevemos a cuestionar, lo que estamos haciendo es desafiar precisamente como lo establecido, abrir posibilidades de enfrentarnos a lo desconocido, pero con una disposición real para aprender. Los grandes avances científicos y filosóficos y tecnológicos, pues no han surgido nunca de respuestas automáticas, sino de preguntas como preguntas poderosas que se hicieron en su momento determinadas personas. Entonces, en la educación, pues fomentar la capacidad de preguntar es mucho más transformador que enseñar a responder. Y esto me parece clave porque una mente que pregunta es como una mente despierta, es una mente activa, es una mente que no se conforma. Entonces, por eso es que enseñar a hacer preguntas, no solo a memorizar respuestas, es formar precisamente en ese pensamiento crítico, es formar ciudadanos críticos, científicos, innovadores, que investiguen, que reflexionen, gente comprometida con su entorno, con su propio aprendizaje. Entonces, cuando decimos que preguntando exploramos el mundo, no es solo como algo metafórico, sino que es un llamado real a mantener viva la curiosidad. Y es algo que siempre hemos dicho que se debe fomentar desde edades tempranas, sino que necesitamos desarrollar también la habilidad para hacerlo de esa manera.

[14:00]Ahora, cuando decimos, cuando hablamos de preguntar es pensar, o sea, pensar científicamente comienza con una pregunta. Cuando decimos esto nos estamos refiriendo a que una de las, nos estamos refiriendo a una de las habilidades más humanas y esenciales que es la capacidad de cuestionar. Entonces, como les decía ahora, o sea, desde que somos pequeños vienen todos los porqués, los cómos, esa curiosidad como espontánea que es la chispa que enciende lo que se conoce como el pensamiento científico. Entonces, las preguntas no son solo el inicio de una investigación, sino que son el motor que impulsa la creatividad de ese pensamiento crítico y esa innovación. Entonces, cuando alguien, cuando alguien se atreve a preguntar, es estar reconociendo, pues, que hay algo que no sabe, pero al mismo tiempo está abriendo esa posibilidad de descubrir y de transformar y una manera diferente de ver el mundo. Por otro lado, las preguntas, yo acá pongo que las preguntas abren al diálogo y al aprendizaje profundo. Las preguntas tienen un poder social y es ese precisamente. En el aula, en un laboratorio, en una conversación cotidiana, una buena pregunta puede generar conexiones, puede generar ideas, puede inspirar como al planteamiento de hipótesis o cosas que antes no se habían considerado. Entonces, no se trata solo de tener como la respuesta correcta, sino de sostener como el debate, estar constantemente interesados en esa búsqueda. Y en un mundo como el que tenemos ahora, que está como saturado de información, hacer preguntas pertinentes, hacer preguntas que estén bien formuladas, preguntas genuinas, es mucho más valioso que simplemente acumular datos. Entonces, preguntar también nos lleva a eso. O sea, preguntar, además de abrir al diálogo, el aprendizaje profundo, preguntar como que nos humaniza, nos une y nos impulsa, pues, como a ese aprendizaje constante que necesitamos.

[16:35]Si bien pensar científicamente comienza con una pregunta, pues también es importante reconocer que hay diferentes tipos de preguntas. Y cuando uno busca en la literatura, se encuentra con una clasificación enorme, una clasificación grandísima, y podemos entrar a describir, voy a pasar muy rápido por esta parte, uno puede entrar a describir como los diferentes tipos de preguntas que hay. O sea, existen preguntas cerradas, y creo que todos en muchos momentos hemos usado todas estas preguntas, o sea, las preguntas cerradas que son las que tienen una respuesta puntual, las que son cuáles tal cosa, o en qué año ocurrió un determinado evento, son útiles cuando nosotros necesitamos confirmar hechos o necesitamos verificar datos o cosas muy puntuales. Existen las preguntas abiertas, que es a explorar un poco más, entonces cuando queremos trabajar determinadas habilidades, entonces son aquellas preguntas que no se responden con una sola palabra, sino que invitan a pensar, a reflexionar, a argumentar. Entonces, ¿por qué es importante cuidar la biodiversidad o qué impacto tiene la tecnología en la sociedad? O sea, son preguntas que generan generalmente discusión, permiten explorar diferentes puntos de vista, promueven también el pensamiento crítico. Existen preguntas fácticas, preguntas conceptuales, interpretativas, preguntas fácticas que son las que se responden con hechos, con hechos que son comprobables. Son preguntas parecidas a las cerradas, pero generalmente pueden requerir un poquito más de explicación o contexto. Entonces, por ejemplo, ¿qué función cumple el ADN en la célula? O ¿cuál es el proceso de fotosíntesis? Entonces requieren como explorar un poquito más.

[18:59]Bueno, cada tipo de pregunta cumple un rol distinto en el aprendizaje, pero lo importante es que en una buena clase, o en una buena investigación, o incluso una buena conversación, podemos pasar de una pregunta cerrada a una pregunta abierta, o de una pregunta fáctica a una pregunta reflexiva. O sea, la clave realmente está como en no dejar de preguntar, porque al final preguntar es una forma poderosa de pensar. Entonces, acá tenemos como las definiciones, con unos ejemplos un poco más puntuales. Preguntas de concepto, que son las que exploran ideas, o conceptos, o relaciones. Preguntas interpretativas, que requieren un poco más de análisis o explicaciones que estén basadas en evidencias. Preguntas evaluativas, que ya nos llevan, por ejemplo, a valorar argumentos, o a tomar de pronto alguna posición. Preguntas creativas, que son muy usadas en la escuela, en la primaria. Por ejemplo, se trabaja mucho con la pregunta creativa, que lleva a inventar, a imaginar, a transformar. Entonces, vamos a encontrar diferentes tipos de preguntas, las cuales podemos y seguramente usamos en muchos momentos y constantemente. Ahora, ¿qué hace? Cuando empezamos esta conversación, este webinar, empezamos hablando de la formulación de buenas preguntas. Entonces, vamos a definir qué es lo que hace que una pregunta sea buena.

[21:04]Una buena pregunta generalmente no se conforma con obtener una respuesta rápida, una respuesta inmediata. Lo que se conoce como las buenas preguntas van un poco más allá. O sea, se busca que sean preguntas que inviten a pensar, que inviten a hacer conexiones, o sea, que provoquen conexiones que lleven a… que llevemos a los muchachos a explorar nuevas ideas en vez de cerrar como el diálogo. Lo que hacen es abrir precisamente un diálogo, y ese es uno de los mayores valores que tiene este tipo de preguntas. Entonces, una buena pregunta generalmente no tiene una única respuesta correcta. Eso es lo que la hace también como muy rica. O sea, que puede dar lugar a diferentes interpretaciones, a diferentes análisis, a diferentes puntos de vista. Nos obliga precisamente a argumentar, nos obliga a justificar, a construir conocimiento de una manera más profunda. Otra característica importante es que despiertan la curiosidad, ¿no? O sea, nos dejan… dejamos o nos dejan con ganas de saber un poco más, de investigar, de observar de otra manera, y eso es algo que es clave en cualquier proceso de aprendizaje significativo. O sea, yo creo que una… y de pronto nos hemos enfrentado en muchas situaciones a clases donde a veces preguntamos y pues nadie dice nada. O sea, ahí hay un silencio total y uno dice, rayos, ¿será que no entendieron nada o que todo está muy claro? Pero a veces pasa también lo contrario, que se te acercan los estudiantes muy inquietos, que quedaron con más preguntas. Entonces, el despertar la curiosidad es como clave en ese hecho de formular buenas preguntas. Otra característica es la conexión con el mundo real. O sea, una buena pregunta nos ayuda como a entender fenómenos que vivimos, a relacionar lo que aprendemos con nuestro entorno, con nuestras propias experiencias, preguntas como aterrizadas y contextualizadas, y eso permite generar unas dinámicas en clase de

[24:14]pregunta, contra pregunta, y que haya… y que surjan más inquietudes y desatar como esa curiosidad. Y otro tema que me parece muy importante es que una buena pregunta es desafiante, pero es accesible. ¿Esto qué quiere decir? Que no es ni muy fácil, no es ni demasiado fácil, pero pues tampoco es imposible. Tiene el nivel justo como de dificultad para hacernos pensar sin bloquearnos. O sea, para motivarnos a avanzar y como no rendirnos. Entonces, cuando enseñamos o cuando aprendemos, pues no solo se trata de tener las respuestas correctas, sino que se trata sobre todo de hacernos las preguntas correctas. Una buena pregunta puede transformar toda una clase, toda una conversación, y generar unos ejercicios de aprendizajes bien interesantes dentro de la clase. Y podemos ayudar a los estudiantes en esas construcciones. O sea, pasar como de preguntas simples o de preguntas clásicas, a preguntas para pensar. A preguntas, a lo que yo llamo como preguntas poderosas. Entonces, voy a dar unos ejemplos acá.

[25:52]Una pregunta clásica es, ¿qué es la fotosíntesis? Entonces, si yo quiero transformarla en una pregunta para pensar, pueden haber diferentes maneras. Y ya ustedes también pueden empezar a trabajar en esto. Pero una, esa pregunta transformada podría ser, ¿qué pasaría si las plantas dejan de hacer fotosíntesis? Entonces, ahí estás invitando precisamente a esa argumentación, a ese cambio en el pensamiento, y a no contestar de una manera puntual. La fotosíntesis es el proceso de producción de azúcar de las plantas, y ya. Sino que vas un poco más allá con lo que pasaría, y hacer un análisis y una argumentación diferente. ¿Qué hace flotar el hielo, por ejemplo? Entonces, ¿por qué algunas cosas flotan, otras no? Incluso siendo más grandes, más pesadas, lo que flota o lo que se hunde. ¿Qué es el cambio climático? ¿Cómo cambiaría mi vida si la temperatura sube dos grados en mi ciudad? ¿O cómo cambiarían los ecosistemas con el aumento de la temperatura? ¿Qué pasaría con determinadas especies, con determinados individuos? ¿Quién descubrió América? Entonces, ¿cómo habría sido la historia si América no hubiese sido descubierta en tal año? Otra, ¿cuáles son los órganos del cuerpo humano? Tú denumeras, ta, ta, ta, ta, estos son los órganos, pero si dices, ¿crees que podríamos vivir sin algún órgano del cuerpo humano? ¿Por qué? Pues nos lleva también a conocer, a reconocer, ¿cuáles son esos órganos del cuerpo humano? ¿Cuáles son sus funciones? Entonces, profundizas un poco más. Y acá también quiero hacer énfasis en algo. No es que las preguntas simples, lo que llamo pregunta simple o pregunta clásica esté mal. No, o sea, es importante saber qué es la fotosíntesis, es importante saber qué es el cambio climático, pero podemos tener esas transformaciones si queremos generar cambios de pensamiento, si queremos enseñar a formular otras preguntas también. Las preguntas que se hacen los

[28:21]estudiantes muchas veces parten de esos ejemplos que ponemos nosotros y de las preguntas que nos hacemos los docentes. Entonces, no es que las preguntas clásicas no se deban hacer. Lo que debemos procurar es que no sean siempre las que hacemos. Entonces, ese es uno como de los puntos. Ahora, ¿cómo enseñar a nuestros estudiantes a preguntar? Y acá viene de pronto, pues, empezamos a meternos en la parte más interesante de esta conversación. Enseñar a hacer buenas preguntas no es algo que ocurra de manera automática. Es una habilidad y es una habilidad que necesita tres cosas que son fundamentales. Una es que necesita intención, hay que tener una intencionalidad para hacer esas preguntas, hay que tener el objetivo claro al que voy a llegar, no hago una pregunta porque sí, por hacerla. Dos, hay que tener práctica. O sea, vuelvo y repito, esto es una habilidad y las habilidades se desarrollan y se van generando mediante la práctica. Y lo más importante, hay que tener espacio. Cuando hablo de espacio me refiero a que hay que dedicarle tiempo. Entonces, por eso, lo primero es generar espacios específicos para formular preguntas. O sea, no basta con decir, se acabó la clase, ¿alguien tiene preguntas?

[30:00]Y al final de la clase, pues, es necesario generar momentos, ojo, momentos en los que los estudiantes sientan que preguntar es parte central de su proceso de enseñanza, de su proceso de aprendizaje, que no es algo secundario. Entonces, es estrategias, otra estrategia interesante que de pronto la han usado algunos, esta se usa mucho en la escuela, lo he visto en muchos salones, en nuestros caminos y en nuestros recorridos, visitando aulas, y es lo que se llama la estrategia de la pregunta del día. La pregunta del día es una estrategia que puede ser planteada ya sea por el docente o puede ser planteada por los estudiantes. Y se plantea, se formula una pregunta, se formula una pregunta al inicio de la clase que puede surgir, pues, de la curiosidad de los estudiantes o que el profe o que uno como profe la tenga planteada. Y lo importante es que la pregunta se mantenga viva a lo largo de la clase y que todo lo que se haga en el desarrollo de la clase, pues, vaya nutriendo esa pregunta y vaya en la misma vía de la pregunta que se ha hecho, que nos acompañe a lo largo de toda la jornada, que nos invite a pensar más allá del contenido y que al final terminemos resolviendo o quizás organizando, organizando, ayudando a estructurar estas preguntas o a dimensionarlas un poco más allá. Los mapas de indagación es otra herramienta, es otra herramienta importante donde partimos de dos preguntas claves, que sé y que quiero y que quiero saber. Esto también se utiliza mucho en la escuela y este ejercicio no sólo activa el que sé, pues, los conocimientos previos, sino que le da sentido a esa búsqueda, ¿no? ¿Qué quiero saber? Entonces permite que el aprendizaje parta de las preguntas reales de los estudiantes y no sólo de los contenidos preestablecidos. Entonces uno puede arrancar haciendo un mapa de indagación también y cuando hace ese mapa de indagación y trabaja

[32:39]sobre los conocimientos previos y empieza a indagar sobre el qué quiero saber y empiezan los chicos a formular las preguntas de lo que quieren saber, uno puede empezar ahí en esas preguntas a modelarlas con ellos, exacto, a modelarlas, a modelarlas con ellos para, para, para reconstruirlas o para, o para mejorarlas. Entonces ese, ese modelar, por ejemplo, si el estudiante pregunta, bueno, ¿qué es un virus? Entonces podemos ayudarlo a transformar esa pregunta en algo más profundo y llegar, por ejemplo, con él a, bueno, ¿cómo los virus desafían nuestra idea de lo que es estar vivo? ¿Qué impacto tienen los virus, no sé, en el cambio de las especies en el contexto evolutivo? Entonces así también vamos mostrando que las preguntas pueden cambiar y que las podemos ir refinando y las podemos ir transformando y les vamos ayudando a los estudiantes en ese proceso. Y lo otro que tengo acá es valorar más la pregunta que la respuesta rápida y esto me parece súper importante porque en una cultura como la nuestra donde muchas veces se premia la velocidad y la inmediatez, pues definitivamente nosotros necesitamos reivindicar la pausa, reivindicar la exploración, o sea, la duda como tal. Yo, yo tengo una niña, tengo una niña de 14 años, está en el colegio y ella en estos días, ahorita terminando el colegio, un día llegó a la casa y me decía, y me dijo una frase que me impactaba mucho y me decía, mamá, yo siento que a mí, que el colegio no nos da tiempo para pensar. Y yo decía, wow, entonces yo le preguntaba por qué, entonces ella me decía porque es que en matemáticas queremos, quieren que hagamos los ejercicios súper rápido y no tienes el tiempo para pensar. Entonces a veces pienso que les interesa más es que hagamos un montón de ejercicios y no que los que hagamos estén buenos. Entonces yo pensaba

[34:56]en ese tiempo para pensar y es algo de lo que les decía, esto toma tiempo, esto toma tiempo y necesitamos reivindicar la pausa, la exploración, la duda. Y yo sé que muchos deben de estar pensando, no, pero es que el sistema, el sistema educativo no lo permite. Sí, tenemos a los estándares encima, tenemos que cumplir con unos contenidos, pero, pero, pero profes hay que, hay que, con todo eso nosotros finalmente como, como profes terminamos, terminamos ajustándonos, ¿no? Y ajustando muchas cosas y, y hay que hacer las, las, las pausas que sean necesarias en, en el desarrollo de las habilidades básicas y lo que toma tiempo, pues hay que dedicarle tiempo. Entonces en enseñar, enseñar que una buena pregunta puede ser mucho más poderoso que una respuesta rápida y que cuestionar no es sinónimo de no saber, sino de querer saber más, es, es una de las, de las cosas más valiosas que podemos, que podemos tener. ¿Por qué debemos enseñar a preguntar? Enseñar a preguntar es enseñar a pensar. Entonces, y en eso, en cualquier nivel educativo, es una de nuestras tareas más importantes. Cuando nosotros enseñamos a los estudiantes a formular preguntas, no solo los estamos ayudando a aprender mejor un contenido, sino que estamos desarrollando en ellos habilidades fundamentales para la vida, como son la curiosidad, el pensamiento crítico, capacidad de análisis, la misma autonomía intelectual. Entonces, muchas veces en el aula nos enfocamos en enseñar a responder, pero si lo pensamos bien, quien solo aprende a responder, pues lo que está haciendo es, es como repetir, mientras quien aprende a preguntar está construyendo. Entonces, una buena pregunta abre caminos, inicia investigaciones, genera conversaciones profundas, y sobre todo invita al descubrimiento. Entonces, por eso es que insisto tanto en que, bueno,

[37:18]preguntar es una forma activa de aprender. Y lo otro es que vivimos en un mundo donde la información está a un clic de distancia allá. Entonces, pero saber hacer las preguntas correctas es lo que permite darle sentido a esa información, y eso lo estamos viendo ahora con la IA. Entonces, cuestionarla, conectarla con otras ideas, aplicarla en textos reales, en este, en este sentido preguntar se convierte en una herramienta de empoderamiento. Entonces, quien pregunta se empieza a posicionar como un sujeto activo en el aprendizaje y no como un, no como un receptor pasivo. Y, y, y, y bueno, y enseñar a preguntar también es un acto de confianza, ¿no? O sea, les estamos diciendo a nuestros estudiantes que tus dudas son importantes, o sea, que, que tu mirada importa. O sea, enseñar a preguntar es, es cultivar un ambiente donde la curiosidad no se castiga, porque desafortunadamente en el aula sigue pasando eso en muchos, en muchos escenarios. La curiosidad debería celebrarse, o sea, debe celebrarse, y eso transforma el aula en un espacio de búsqueda, de diálogo, de pensamiento vivo. Entonces, las preguntas son esas puertas que abren precisamente todo el proceso de aprendizaje. Ahora, cómo, por esta parte voy a pasar, voy a pasar un poco más rápido, son, son unos referentes que hay importantes, chévere que los, que los vean en algún momento, pero hay unas afirmaciones de acá que me gustan mucho.

[39:14]Rupert Wegeriff es un profesor de la Universidad de Cambridge, él tiene varios estudios relacionados con el pensamiento educativo y con el diálogo. Entonces, él, él dice que lo que debería movernos como educadores es el diálogo, que el diálogo es como la base del pensamiento educativo, y porque cuando enseñamos desde el diálogo, no sólo compartimos conocimientos, sino que lo estamos construyendo con otros. Entonces, dentro de este diálogo, las preguntas para él, y él ha hecho un trabajo súper interesante, donde las preguntas ocupan un lugar central, como en el diálogo. Entonces, aprender a hacer preguntas es mucho más que una técnica, es, es una forma, pues, precisamente como de posicionarnos en el mundo. Él dice que quien pregunta, por ejemplo, no, no se conforma, sino que quien pregunta, duda, busca, se atreve a mirar también como, como desde, desde otros ángulos, y esto lleva precisamente a ese pensamiento crítico, implica ir más allá de lo evidente, preguntarnos por, por los supuestos, los contextos, las consecuencias, bueno, en un mundo, vuelvo y lo repito, que cambia tan rápido, en una sociedad saturada de información, formar estudiantes que sepan dialogar, que sepan preguntar y que sepan pensar críticamente, es una apuesta urgente, porque más que repetir respuestas, necesitamos personas que sean capaces de hacerse las preguntas que hasta ahora no nos hemos hecho. Entonces, aquí hay otra persona que, que, que también es interesante, que, que, que la lean, que la busquen, profesora también de la Universidad de Maryland, y ella habla también de las preguntas como ese puente entre el conocimiento superficial y el conocimiento profundo, y esta afirmación encierra una verdad muy poderosa, y es que muchas veces los estudiantes memorizan datos o repiten conceptos sin comprenderlos realmente, entonces, ahí es donde las

[41:34]buenas preguntas vienen a ser una diferencia, porque son el puente que nos llevan precisamente del saber superficial al entendimiento profundo, que es el que realmente transforma. Entonces, cuando enseñamos a hacer preguntas, no estamos enseñando una habilidad menor, estamos realmente cultivando el pensamiento, y enseñar a hacer preguntas, vuelvo y repito, es enseñar a pensar con profundidad, con intención, y si lo pensamos bien, pues, formar estudiantes que sepan pensar, pues, no sólo va a mejorar el aprendizaje académico, sino que les va a dar esas herramientas para la vida que necesitamos, pues, para que sean ciudadanos, lo que hablamos, ciudadanos competentes en este siglo XXI. Esta es otra persona que ha hablado también de lo que es el aprendizaje basado en problemas, me gusta muchísimo porque, porque en este, en esta estrategia de aprendizaje activo, del aprendizaje basado en problemas, las preguntas cumplen una función esencial. Entonces, como no se parte de las respuestas, sino de dudas e interrogantes, entonces también es una buena oportunidad para, para, para trabajar el tema de la construcción de preguntas, y en lugar de enseñar cómo resolver ejercicios repetitivos, se les da a los estudiantes, pues, herramientas para resolver problemas reales, pero todo también va, pues, partiendo como de esas, de esas, de esas preguntas.

[43:08]Entonces, se mejora el aprendizaje, se forman ciudadanos, pues, capaces de enfrentar la complejidad del mundo actual, donde saber qué, qué preguntar es tan importante como, como saber, como saber responder. La evidencia muestra esto, acá tengo, tengo más autores que hablan de, de cómo preguntar mejor para pensar mejor, hablan de las preguntas científicas investigables que son esenciales para fomentar el pensamiento científico, el pensamiento crítico, la manera de formularlas, y acá, sobre las, voy a pasar rápidamente estos autores, igual, creo que las, pues, el webinar queda, entonces pueden ir como a las, a la, a la presentación y a los autores. Acá hablamos de los tipos de preguntas, cómo influyen en la calidad del pensamiento y el discurso de los estudiantes, lo que mencionábamos ahora, cómo invitan a la reflexión, al análisis, a la educación, hay ejemplos, ejemplos interesantes acá. El uso estratégico de preguntas también, ojo, en las diferentes áreas, o sea, la formulación de preguntas no se limita a unas, a unas áreas específicas, todos en las diferentes áreas deberíamos de hacerlo, y hay unos estudios muy interesantes, investigaciones muy interesantes en la enseñanza del inglés, por ejemplo, en, en, en la habilidad para desarrollar el pensamiento crítico, también en, en, en una segunda lengua. Pero quiero hablar acá, ya para ir cerrando un poquito, ir como, como a todas las, a las preguntas que están haciendo, y es que dentro de las preguntas, las preguntas investigables, o sea, son aquellas que, que queremos usar para ir un poco más allá. Entonces, enseñar a los estudiantes a transformar preguntas simples a preguntas que puedan ser probadas y evaluadas científicamente, es uno de los pasos como más potentes para acercarlos al pensamiento científico. Entonces, se trata de ir, de ir, de ir

[45:32]un poco más allá a preguntas que, de pronto, que puedan ser exploradas con datos, con observaciones, con evidencias, y ese proceso no sólo desarrolla habilidades científicas, como la formulación de hipótesis, el diseño experimental, el análisis de resultados, sino que también fomenta lo que llamamos la autonomía intelectual. Entonces, los estudiantes comienzan a ver que no tienen que esperar respuestas, sino que pueden construirlas por ellos mismos, con métodos, con evidencias, enseñar a hacer preguntas investigables es también enseñar a hacer ciencia. Entonces, ciencia con sentido, partiendo como de curiosidades reales, de fenómenos del entorno, de los temas que a los muchachos también les importa. Entonces, el transformar preguntas simples en preguntas investigables es mucho más que una técnica didáctica. O sea, es como una puerta a ese pensamiento crítico, a la indagación precisamente, a la indagación rigurosa y al aprendizaje profundo. Y es algo que también podemos hacer en el aula. O sea, podemos hacer en el aula, podemos coger a nuestros chicos y empezar a trabajar esas estrategias poco a poco de hacer la transformación de esas preguntas simples o clásicas en preguntas maravillosas. O sea, los niños empiezan preguntándose, no sé, por qué el cielo es azul, o por qué los insectos, o preguntan, ¿los insectos duermen? Bueno, no sé. O sea, que son preguntas válidas y curiosas, pero que aún no están formuladas en términos que puedan ser investigadas de manera sistémica. Entonces, de manera sistemática. Entonces, ahí es donde entra nuestro rol como docentes, acompañarlos en el proceso de convertir una curiosidad inicial en una pregunta que pueda ser puesta a prueba, que pueda ser de pronto medida, que pueda ser analizada, que pueda ser refutada. Entonces, cuando los estudiantes aprenden a hacer

[48:04]este tipo de preguntas, no solo mejoran las habilidades científicas, sino que desarrollan lo que llamamos o lo que conocemos como autonomía investigativa, el pensamiento crítico. Bueno, entonces ya no se trata de repetir como un procedimiento, sino de construir uno propio. Pero todo esto pues requiere tiempo, requiere práctica y requiere acompañamiento. Entonces, pero les da, les da a los muchachos como una herramienta poderosísima y es la capacidad de explorar el mundo con una mirada un poco más científica y rigurosa, sin perder la curiosidad que los llevó a preguntar en ese momento, ¿no? Entonces, podemos trabajar en modelar esas preguntas, podemos trabajar eso y deberíamos de preocuparnos un poco más. Pero para poder empezar a hacer esto de modelar, de transformar las preguntas simples en preguntas poderosas, a fomentar el uso de diferentes preguntas, los primeros que tenemos que empezar a cuestionarnos las preguntas que hacemos somos nosotros y los primeros que tenemos que empezar a trabajar en esto definitivamente somos nosotros los docentes. Usar preguntas que sean un poco más reflexivas, que lleven a los estudiantes a analizar, usar preguntas que sean un poco más desafiantes, que los lleven a hacer diferentes conexiones. Entonces, ya para ir terminando y para ir cerrando, la invitación final que yo hago es como que se imaginan lo que pasaría en el aula si en lugar de apresurarnos nosotros a dar respuestas y respuestas, empecemos a ayudar a nuestros estudiantes como a detenerse un poco más, a observar, a cuestionar. En lugar de ponerlos a leer un texto y llegar al aula con 10 preguntas sobre el texto, ponerlos a leer el texto y que ellos nos hagan a nosotros preguntas sobre el texto y en esas preguntas que ellos nos hacen sobre el texto, ayudarlos a reformularlas de tal manera que se vuelvan unas preguntas más potentes

[50:41]y más poderosas. Si en lugar de premiar la rapidez con que responden, premiáramos la profundidad, la curiosidad, el atreverse a no saber y a preguntarse el por qué. Enseñar a preguntar es enseñar a pensar y como les decía al inicio, es darle el valor a la duda, al asombro, es darle el valor al momento donde algo no cuadra y en lugar de ignorarlo, usarlo como un motor, para aprender. Y a veces, profes, no se necesita una clase entera, o sea, necesitamos

[51:31]cinco minutos, cinco minutos al inicio, al final o en medio de una clase para preguntar lo que no entendimos o lo que nos sorprendió, lo que quisiéramos investigar más, o sea, cinco minutos para entrenar un poco más esa mente, esa mente que pregunte. Porque cuando nosotros, profes, enseñamos a preguntar, no solo estamos formando estudiantes más críticos y creativos, sino que estamos formando ciudadanos más conscientes, científicos, más rigurosos, más humanos, realmente más atentos. Bueno, y ya para cerrar, les voy a dejar una tarea, y es que si todos ahora o mañana, cuando se vayan para sus clases o cuando vayan a alguna clase, se están preguntando o se están cuestionando la pregunta que van a hacer, o al menos están pensando, uy, me voy a inventar una pregunta, bueno, sirvió de algo esto que estuvimos hablando. Entonces, sería chévere que pensaran en una pregunta, cada uno como en una pregunta poderosa, que pudiesen llevar pronto a una clase, ¿no? Y bueno, ese es, eso era lo que quería comentarles, eso era lo que quería contarles. No hay una receta mágica, pero sí hay unas claves importantes que todos podemos tener en cuenta. Educar no es la respuesta, sino pues enseñar a hacer las preguntas correctas, ¿vale?

[53:21]Vale, María Isabel, muchas gracias por esta presentación que has hecho, que realmente se vuelve inspiradora, porque no es tener la fórmula, sino más bien ayudarnos a cuestionarnos cómo es que utilizamos las preguntas, tanto las preguntas que hacemos nosotros, como las preguntas que fomentamos en nuestros estudiantes, que ellos mismos formulen, que es un asunto que no es para nada fácil. Formular una pregunta, una buena pregunta, es un tema bastante complejo. Ya lo sabe cualquier persona que va a elaborar una tesis, que empezar por la pregunta, ese es el primer traspiés que hay. Entonces no es un asunto menor, como tú misma lo mencionaste en algún momento de tu presentación. Ahora, tenemos varias preguntas. Por ejemplo, pregunta Duber González, ¿cómo podemos fomentar el pensamiento crítico o indagación sin generar ansiedad en estudiantes que temen equivocarse al responder? Esto de los estudiantes tímidos y demás. Mira, a nosotros nos ha ido muy bien con eso mediante el trabajo en equipo, mediante el trabajo en pequeños grupos, tratando de generar esa confianza precisamente en los mismos grupos, dando roles a los chicos, y los chicos van generando confianza en sus propios, en sus grupos, al interior de los grupos, y luego es más fácil exponerse pues ante un grupo más grande. Ellos generalmente entre sus pares van generando como esa confianza. Y eso hace parte precisamente de ese proceso que uno tiene pues como docente, vas pasando por los grupos, vas generando esa confianza, vas ayudándoles en ese proceso de argumentación, a modelar las preguntas, pero a nosotros nos ha funcionado en los grupos pequeños, generando grupos pequeños y ellos van rompiendo como ese hielo y dejando a un lado como ese temor a equivocarse ahí entre sus pares para luego hablar. Eso es un camino también que toma

[56:10]tiempo, pero yo también pienso que parte mucho de la actitud de uno como docente, ¿no? Generar un espacio de confianza. Si tú eres el profe, hay de todo, ¿no? Y los profes somos muy diferentes, pero el profe que es capaz de motivar y generar esa confianza con los muchachos y que podemos hablar abiertamente y nos equivocamos pues va a tener un aula diferente al profe que llega un poco más rígido, que no permite tanto el cuestionamiento o que permite la burla también, pues es difícil. Yo pienso que eso va mucho en la actitud de nosotros como docentes. Vale, muchas gracias. Pregunta

[57:01]Pedro Félix Villanueva, Olivo. ¿Se puede usar la capacidad de formular preguntas como una forma de evaluar al estudiante en cuanto a un tema específico? Sí, claro, claro. Y a ver, yo les decía en una parte de la presentación, o sea, hay diferentes tipos de preguntas. Uno las usa acorde a lo que uno necesite o a lo que uno necesita evaluar con los muchachos. Acá estamos hablando de un proceso como de indagación en clase, donde les enseñamos a formular preguntas, pero también las preguntas son también diseñadas para eso, para evaluar y nos permiten saber en qué están los estudiantes. Y uno utiliza diferentes tipos de preguntas y puede mezclarlas y puede pasar de unas a otras. Esa capacidad de formular preguntas o que ellos formulen preguntas le puede permitir a uno también evaluar muchas cosas. Lo que yo les decía ahora, ponemos a los estudiantes a que se lean un texto y cuando los estudiantes se leen un texto, en vez de tú hacerles preguntas, pongámoslos a que pregunten. Cuando uno se tiene que cuestionar y tiene que hacer una pregunta sobre algo que ha leído, uno puede darse cuenta también si hubo una comprensión y si pasó algo ahí. O sea, la pregunta, la formulación de una pregunta de un estudiante sobre un texto dice mucho sobre la comprensión del texto y es buenísimo para evaluar a un estudiante. Tiene uno que tener muy claro obviamente el tema y cómo voy a evaluar eso. Pero es una manera superinteresante de evaluar la comprensión.

[59:07]Mira, creo que una última preguntita nos alcanza el tiempo para una última pregunta y es José Manuel Galindo Torres pregunta ¿qué peso darle a la mejor o peor capacidad del estudiante a la hora de hacer preguntas? ¿Cómo lo hacen en sus clases o en pequeños científicos? ¿Qué peso tiene en la valoración del trabajo del estudiante esa capacidad? Eso se va construyendo. O sea, yo creo que es, como les decía, es una habilidad. Yo creo que nadie empieza formulando preguntas potentes y poderosas así de la nada si no se le da el trabajo que tiene que ser. Y ya tú como docente empiezas a valorar y a medir ¿cómo voy a valorar esa capacidad de hacer preguntas? ¿Cómo las voy a medir? ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué tipo de pregunta es la que quiero que los estudiantes hagan? ¿A qué quiero llegar a una pregunta donde sepan argumentar? Pero eso, eso lo construyo yo y yo soy el que puedo decir ¿los voy a valorar o no de una manera diferente? Cuando lo que yo sí siento es que hay que darle el espacio y que hay que darle el espacio y no podemos valorar, pues como, como, si vamos a encontrar unos que la cogen más rápido y van a poder hacer mejores preguntas que otros, pero, pero, pero la idea es llevarlos de la mano pues a que a que todos, todos lleguen a adquirir esa habilidad empezando por nosotros mismos. Entonces yo no diría, yo no hablaría como de la mejor o la peor capacidad, o sea, valoraría como más el proceso para que lleguen a construir lo que yo quiero como docente o al punto o al tipo de pregunta que yo quiero que construyan. Vale, pues nos quedan algunas, algunas inquietudes, pero ya esas tienen más que ver es con el tema del tiempo, porque tú misma lo dijiste, esto toma tiempo, pero también está la presión en los docentes de cubrir unos contenidos, de hacer toda un, de cumplir toda esa planeación

[1:01:39]curricular y todos los planes de área, llevarlos a cabo, pero es que muchas veces quedamos con un, con un océano de conocimiento que tiene un milímetro de profundidad y no sirve para nada, y listo, pues sí, cubrimos todo, perfecto, lo cubrimos, pero, pero, pero que quede algo, no queda nada en los estudiantes. En tanto, acotar y ser menos ambicioso, pero con mayor profundidad puede tener mayores... Sí, de acuerdo, Juan, y cinco minuticos, profes, empecemos con cinco minutos, o sea, menos respuestas automáticas, más preguntas significativas, o sea, dediquémosle ese pequeño espacio en cada clase y créanme que vamos a ver cómo, cómo florecer una forma de aprender mucho más viva, más auténtica y más transformadora, es unos minutos, unos minutos a dedicarles a hagamos preguntas, qué tal una clase donde, donde nos dediquemos sólo a hacer preguntas sobre el tema que vamos a tratar, o sea, bueno, podríamos quedarnos hablando mucho de las preguntas, así que el tiempo se acabó. Vale, María Isabel, mil y mil gracias, como siempre, tú tan querida con nosotros. No, gracias a todos. Gracias por compartir con nuestra audiencia estas reflexiones que planteas en torno a las preguntas, que es un tema supremamente importante, está en el corazón de cualquier pedagogía constructivista, eso sí o sí tiene que aparecer la pregunta, y bueno, pues mil y mil gracias, María Isabel.

[1:03:28]No, muchísimas gracias a todos. Vale, bueno, y a todos ustedes les esperamos el próximo mes en el webinar que vamos a tener en el mes de agosto, entonces muchas gracias por la asistencia, por la participación, por las preguntas que hicieron y estén pendientes que a sus correos les llegará la invitación a nuestro próximo webinar. Que tengan un feliz resto de día y de semana.

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