Eduteka+

La caja de palabras y calma: hablamos, sentimos y nos regulamos

Lenguaje Oralidad Aprendizaje Basado en Proyectos 3 sep 2026 Publicado en EdutekaLab · términos de origen

Creado por Maria L.

DOCX PDF

Cómo fue en el aula

Todavía nadie ha contado cómo le fue con este recurso.

Descripción

Este plan de clase pertenece al área de Oralidad y está dirigido a niños y niñas de 3 a 5 años. Mediante un pequeño proyecto colaborativo, el grupo responderá a la pregunta: “¿Cómo podemos ayudar a un amigo cuando siente una emoción muy fuerte?” Los estudiantes reconocerán emociones básicas como alegría, tristeza, enojo y miedo; expresarán oralmente cómo se sienten; y practicarán estrategias sencillas para regularse, como respirar lentamente, pedir ayuda, contar hasta cinco, abrazar un cojín o dirigirse a un espacio tranquilo.

Durante la sesión, los niños escucharán un cuento breve, representarán situaciones cotidianas y construirán un producto tangible: un “Semáforo de la calma”. Este recurso quedará disponible en el aula para que puedan comunicar cómo se sienten y elegir una estrategia de regulación. La propuesta es relevante porque las emociones aparecen diariamente al jugar, esperar turnos, compartir materiales, separarse de la familia o resolver conflictos. El lenguaje oral les permitirá nombrar lo que ocurre en su interior y comunicar sus necesidades sin lastimar a otros.

El docente acompañará sin juzgar las emociones, modelará frases cortas y ofrecerá opciones visuales, corporales y verbales. Así, los estudiantes participarán activamente, tomarán pequeñas decisiones y aprenderán que todas las emociones son válidas, pero que existen maneras seguras de expresarlas y recuperar la calma.

Objetivos de Aprendizaje

  • Reconocer alegría, tristeza, enojo y miedo en imágenes, gestos y situaciones cotidianas.
  • Expresar oralmente cómo se sienten utilizando frases sencillas como “Estoy… porque…” o “Necesito…”.
  • Practicar al menos dos estrategias de regulación emocional: respiración lenta, conteo, solicitud de ayuda o espacio tranquilo.
  • Construir colaborativamente un “Semáforo de la calma” y explicar oralmente cómo se utiliza.
  • Escuchar a sus compañeros y respetar turnos durante conversaciones, juegos y dramatizaciones.

Recursos Necesarios

  • Un títere o muñeco llamado Nico o Luna.
  • Cuatro tarjetas grandes de emociones: alegría, tristeza, enojo y miedo, con rostros claros.
  • Un pliego de cartulina o papel kraft con tres círculos grandes: rojo, amarillo y verde.
  • Tarjetas pequeñas con dibujos de estrategias: respirar, contar hasta cinco, pedir ayuda, abrazar un cojín y visitar el rincón tranquilo.
  • Crayones gruesos, marcadores lavables, pegamento, cinta adhesiva y tijeras de punta redonda para uso docente.
  • Un cojín o peluche para practicar la calma.
  • Un frasco transparente con cinco pompones o piedras grandes para contar.
  • Un espejo irrompible o de plástico para observar gestos faciales.
  • Imágenes impresas de situaciones cotidianas: perder un juguete, recibir un abrazo, escuchar un ruido fuerte y esperar un turno.
  • Audio breve de música tranquila, reproducido desde un teléfono, tableta o computador; no se requiere conexión a internet.
  • Lista de cotejo impresa para observación docente.

Requisitos Previos

  • Reconocer y nombrar algunas partes del cuerpo, especialmente cara, boca, ojos, manos y pecho.
  • Haber participado previamente en conversaciones breves respetando turnos para hablar y escuchar.
  • Comprender instrucciones de uno o dos pasos, como “toma una tarjeta y siéntate en la ronda”.
  • Contar oralmente del uno al cinco, con apoyo del adulto si es necesario.
  • Haber tenido experiencias previas con cuentos, canciones y juegos de imitación.
  • Comprender que sentir emociones es natural y que no se permite lastimar el propio cuerpo ni el de otras personas.

Actividades

Fase de Inicio

Tiempo estimado: 10 minutos.

Propósito de la sesión: Reconocer que todas las personas sienten emociones y descubrir que podemos hablar sobre ellas y hacer algo seguro para recuperar la calma.

Activación de conocimientos previos: “Mi cara puede hablar” — 4 minutos

  • Docente: Sienta al grupo en círculo, muestra el espejo y dice: “Hoy nuestra cara nos ayudará a contar cómo nos sentimos. Miremos una cara alegre. ¿Qué hacen los ojos? ¿Cómo está la boca?”.
  • Docente: Invita a imitar, sin obligar, cuatro gestos: alegría, tristeza, enojo y miedo. Pregunta: “¿Cuándo te has sentido así?”. Acepta respuestas breves, gestos o señalamientos.
  • Estudiantes: Observan su rostro, imitan gestos y comparten una experiencia con palabras, sonidos o movimientos.

Motivación y enganche: el mensaje de Nico — 3 minutos

  • Docente: Presenta el títere y dramatiza: “Nico quería un juguete, pero otro niño lo tomó. Nico apretó sus manos y gritó. Él necesita aprender a calmar su cuerpo. ¿Lo ayudamos?”.
  • Docente: Dice: “Cuando respiramos despacio, nuestro cuerpo puede ir bajando su velocidad, como un carrito que deja de correr”. Modela una inhalación suave por la nariz y una exhalación larga.
  • Estudiantes: Responden si desean ayudar a Nico y realizan una respiración lenta junto con el títere.

Contextualización — 3 minutos

  • Docente: Explica: “En el aula podemos sentir enojo cuando esperamos, tristeza cuando extrañamos a alguien, miedo ante un ruido fuerte o alegría al jugar. Hoy construiremos una herramienta para decir cómo estamos y elegir qué nos puede ayudar”.
  • Docente: Presenta la pregunta del proyecto: “¿Cómo podemos ayudar a un amigo cuando siente una emoción muy fuerte?”.
  • Estudiantes: Escuchan, comentan ejemplos de su vida cotidiana y proponen palabras o acciones para ayudar.

Transición: El docente hace sonar suavemente una campanita o da dos palmadas y dice: “Las emociones ya llegaron a nuestro círculo. Ahora escucharemos una historia para descubrir qué puede hacer Nico”.

Fase de Desarrollo

Tiempo estimado: 40 minutos.

Presentación del contenido: El contenido se introduce mediante un problema cercano y la construcción de un producto colectivo. El docente no ofrece una explicación extensa; presenta situaciones, modela frases y permite que los niños observen, hablen, prueben estrategias y tomen decisiones para elaborar el “Semáforo de la calma”.

Actividad 1. Cuento dialogado “Nico necesita una pausa” — 10 minutos

Objetivo específico: Reconocer emociones y expresar oralmente cómo se siente un personaje.

  • Docente: Cuenta con el títere: “Nico estaba armando una torre. La torre cayó y él sintió enojo. Su cara se puso seria, sus manos se apretaron y quiso empujar”.
  • Docente: Se detiene y pregunta: “¿Qué emoción siente Nico? ¿Cómo lo sabemos? ¿Qué podría decir en vez de empujar?”.
  • Docente: Modela: “Estoy enojado porque se cayó mi torre. Necesito una pausa”. Invita a repetir la frase con apoyo gestual.
  • Docente: Continúa: “Nico puso sus manos en la barriga, tomó aire lentamente y lo soltó como si apagara una vela. Después pidió ayuda”.
  • Estudiantes: Identifican la emoción, imitan el gesto, completan frases y practican una respiración lenta.

Organización: Plenaria, sentados en círculo.

Producto o evidencia: Respuestas orales, identificación de emoción y uso inicial de la frase “Estoy… porque…”.

Rol del docente: Observa si relacionan gesto y emoción, acepta respuestas no verbales y pregunta: “¿Qué necesita Nico: ayuda, un abrazo o una respiración?”. Evita decir que una emoción es mala.

Actividad 2. Juego “¿Qué puedo hacer?” — 18 minutos

Objetivos específicos: Practicar estrategias de regulación, escuchar turnos y expresar necesidades.

  • Docente: Coloca en el suelo las imágenes de respirar, contar, pedir ayuda, abrazar el cojín y visitar el rincón tranquilo.
  • Docente: Presenta una situación: “Alguien tomó el juguete que yo quería”. Pregunta: “¿Qué puedo hacer para no lastimar?”.
  • Estudiantes: En grupos de tres o cuatro eligen una tarjeta de estrategia y representan la situación. Un niño expresa “Estoy enojado porque…”, otro muestra la estrategia y otro dice “Te puedo ayudar”.
  • Docente: Repite con otras situaciones: “Escucho un ruido fuerte”, “extraño a mi familia” y “debo esperar mi turno”.
  • Docente: Para respirar, indica: “Huele la flor” al inhalar y “sopla la vela” al exhalar. Para contar, entrega cinco pompones y acompaña: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco”.
  • Estudiantes: Eligen, dramatizan, escuchan a sus compañeros y practican la estrategia seleccionada.

Organización: Grupos de tres o cuatro.

Producto o evidencia: Dramatización breve y demostración de una estrategia de regulación.

Rol del docente: Distribuye turnos, ayuda a verbalizar y pregunta: “¿Tu cuerpo está listo para seguir o necesita otra pausa?”. Refuerza: “Usaste palabras y cuidaste tu cuerpo”.

Actividad 3. Construcción del “Semáforo de la calma” — 12 minutos

Objetivo específico: Construir y explicar un recurso colectivo para regular emociones.

  • Docente: Muestra el cartel y explica: “El rojo significa ‘me detengo’; el amarillo significa ‘miro cómo estoy y elijo’; el verde significa ‘estoy listo para hablar o jugar’”.
  • Docente: Entrega a cada grupo algunas tarjetas de estrategias. Pregunta: “¿Dónde ponemos respirar? ¿Qué podemos hacer en amarillo?”.
  • Estudiantes: Pegan las tarjetas en el color correspondiente con apoyo del docente. Pueden dibujar una cara o realizar una marca junto a la estrategia.
  • Docente: Invita a cada grupo a explicar una elección: “Pusimos respirar en amarillo porque…”. Acepta respuestas de una palabra o frase.
  • Estudiantes: Observan el cartel terminado y practican la secuencia: detenerse, elegir una estrategia y volver a hablar.

Organización: Grupos de tres o cuatro y plenaria.

Producto o evidencia: “Semáforo de la calma” terminado y explicación oral de al menos una estrategia.

Rol del docente: Ayuda a clasificar, escribe las frases dictadas por los niños y comprueba que todos puedan señalar una opción de calma.

Transiciones: Para cambiar de actividad, el docente utiliza la frase: “Rojo, me detengo; amarillo, miro; verde, camino”. Los niños repiten la frase mientras realizan los movimientos con el cuerpo.

Diferenciación

  • Para quienes necesitan apoyo: ofrecer dos tarjetas en vez de todas, permitir señalar o imitar antes de hablar, usar frases incompletas (“Estoy…”, “Necesito…”) y acompañar individualmente la respiración.
  • Para quienes terminan antes: inventar una situación cotidiana y explicar al grupo qué color del semáforo usarían y qué estrategia elegirían.
  • Para distintos estilos y capacidades: combinar imágenes, gestos, música tranquila, objetos para contar y frases repetidas. Ningún niño debe ser obligado a dramatizar; puede participar como observador, ayudante o señalando tarjetas.

Fase de Cierre

Tiempo estimado: 10 minutos.

Síntesis: “El recorrido de la calma” — 4 minutos

  • Docente: Coloca el semáforo terminado en un lugar visible y recorre los tres colores señalándolos: “Rojo: paro mi cuerpo. Amarillo: digo cómo estoy y elijo. Verde: puedo hablar, jugar o pedir ayuda”.
  • Estudiantes: Repiten la secuencia con movimientos: manos quietas, mano en el pecho y pulgar arriba.
  • Docente: Invita a cada niño a escoger una tarjeta de estrategia y decir, señalar o mostrar: “Cuando estoy ___, puedo ___”.

Reflexión metacognitiva — 3 minutos

  • Docente pregunta: “¿Qué emoción pudiste nombrar hoy?”.
  • Docente pregunta: “¿Qué puedes hacer cuando tu cuerpo está muy enojado, triste o asustado?”.
  • Docente pregunta: “¿Cómo ayudaste a tu grupo a construir el semáforo?”.
  • Estudiantes: Responden oralmente, señalan imágenes o muestran con el cuerpo la estrategia que recuerdan.

Retroalimentación, transferencia y reto — 3 minutos

  • Docente: Ofrece retroalimentación inmediata y específica: “Nombraste tu emoción”, “esperaste tu turno”, “elegiste respirar para cuidarte”. Si un niño grita o se frustra, modela: “Veo que estás enojado. Vamos al rojo: nos detenemos y respiramos juntos”.
  • Docente: Explica que el semáforo permanecerá en el aula y podrá utilizarse antes de resolver un conflicto, al llegar de casa o cuando alguien necesite una pausa.
  • Reto para casa: Cada niño mostrará a un familiar la respiración “flor y vela” y le dirá una frase: “Cuando me siento ___, puedo ___”. El reto puede realizarse con palabras, dibujos o gestos.

Evaluación

Tipo y momentos de evaluación

  • Diagnóstica: Durante el inicio, en “Mi cara puede hablar”, el docente observa qué emociones reconocen los niños y cómo las expresan.
  • Formativa: Durante el cuento y el juego “¿Qué puedo hacer?”, el docente registra la participación oral, la escucha de turnos y el uso de estrategias de regulación.
  • Sumativa: En el cierre, cada estudiante identifica una emoción y muestra o explica una estrategia utilizando el “Semáforo de la calma”.

Criterios de evaluación

  • Objetivo 1: Reconoce al menos dos emociones básicas en rostros, gestos o situaciones.
  • Objetivo 2: Expresa cómo se siente mediante una palabra, gesto o frase sencilla como “Estoy… porque…”.
  • Objetivo 3: Practica al menos dos estrategias seguras de regulación, con o sin apoyo.
  • Objetivo 4: Participa en la construcción del semáforo y explica el uso de una tarjeta de estrategia.
  • Objetivo 5: Escucha a sus compañeros y respeta turnos durante la conversación o dramatización.

Instrumentos sugeridos

  • Lista de cotejo: con los cinco criterios anteriores y las opciones “lo logra”, “lo logra con apoyo” y “aún está practicando”.
  • Observación directa: registro de frases, gestos, elecciones y reacciones durante las dramatizaciones.
  • Portafolio grupal: fotografía o registro del “Semáforo de la calma” terminado.
  • Autoevaluación infantil: cada niño señala una tarjeta o levanta el pulgar para indicar qué estrategia recuerda.

Evidencias de aprendizaje

  • Respuestas y gestos realizados durante el cuento dialogado.
  • Dramatización de una situación emocional y práctica de una estrategia de calma.
  • Participación en la clasificación y elaboración del “Semáforo de la calma”.
  • Explicación oral, señalamiento o demostración de la frase “Cuando me siento ___, puedo ___”.

Crea tu propio plan de clase con IA

100 créditos gratuitos cada mes

Comenzar gratis